Rinoplastia Estructural

Mejoramos la estética y función de tu nariz buscando un resultado que armonice con tus rasgos, Nuestro objetivo:
Que te tengas cambios sutiles, elegantes sin que pierdas tu identidad facial

Equilibrio y Función

Armonía que Respeta tus Rasgos

La nariz es el centro del rostro, pero no debe robar protagonismo. En mi enfoque de rinoplastia estructural remodelamos la forma y el tamaño, reforzando el armazón óseo y cartilaginoso, y utilizando injertos de tu propio cartílago cuando es necesario. No buscamos narices “de catálogo”, sino resultados naturales, funcionales y personalizados: una nariz que respire bien, se integre armoniosamente a tu rostro y permita que la atención se dirija a tus ojos y a tu sonrisa.

¿Cómo es el procedimiento?

Realizamos un estudio fotográfico y análisis de tus proporciones faciales. Escuchamos qué te molesta (giba, punta caída, Nariz o punta muy ancha y sin definición) y proyectamos un resultado realista acorde a tu estructura ósea.

Bajo anestesia general, realizamos el procedimiento por un abordaje abierto. Utilizamos técnicas estructurales para dar soporte a la punta y dorso, asegurando que el resultado sea estable en el tiempo.

Priorizamos la preservación de los tejidos para minimizar la inflamación y los morados. Si hay problemas funcionales (tabique desviado o cornetes), los corregimos en el mismo tiempo quirúrgico.

Colocamos una férula nasal protectora que llevarás unos días. No dejamos tapones nasales dolorosos en la mayoría de los casos, haciendo el despertar mucho más cómodo.

Recomendaciones para tu bienestar

Antes de la cirugía:

Si tienes problemas respiratorios previos, infórmanos para planificar la corrección funcional.

Realizar una limpieza facial profunda una semana antes para tener los poros limpios y evitar infecciones.

Informar sobre el consumo de anticoagulantes y aspirina y suspender 15 días antes suplementos como Omega 3, Vitamina E, Ajo, Ginkgo biloba, para evitar morados excesivos.

Después de la cirugía:

Aplicar hielo indirecto en las mejillas durante las primeras 48 horas para controlar la inflamación.

Dormir con la cabecera elevada (dos almohadas) durante la primera semana para favorecer el drenaje.

No mojar la férula nasal. Nosotros la retiraremos en el consultorio (usualmente entre el día 7 y 10).

No usar gafas (lentes) que se apoyen en la nariz durante el primer mes y evitar el sol directo para que no se manchen los hematomas.

Realiza lavados suaves con suero fisiológico de 3 a 4 veces al día para mantener la zona hidratada y limpia. Es vital que no te suenes la nariz con fuerza para evitar sangrados y proteger la cicatrización interna.